Los Artículos 11 y 13 han sido finalmente aprobados por el Parlamento Europeo a pesar de las alertas que muchas comunidades de expertos hayan hecho llegar a los Eurodiputados sobre sus consecuencias negativas para el conjunto de nuestra sociedad.

 

Errores intencionales en filtros de contenido

 

El Artículo 13, que obliga las plataformas a implementar tecnologías de filtrado, se ha aprobado excluyendo a micro/pequeñas empresas de esta obligación. Aun así, su introducción constituye una grave amenaza para nuestras libertades.

Antes de que Google la comprase, YouTube contrataba a Audible Magic las tecnologías para filtrar los contenido que sus usuarias y usuarios subían a la plataforma. Este contrato se mantuvo vigente durante varios años después de la adquisición, hasta que finalmente Google desarrolló e implementó su propia versión.

En ambos casos se trata de tecnologías patentadas, y por lo tanto no es posible acceder a los detalles técnicos que permitirían saber de forma exacta cómo funcionan.

Audible Magic sigue siendo uno de los mayores proveedores de tecnología de reconocimiento de contenido, prestando servicio a grandes plataformas, como Facebook, Soundcloud o Daily Motion, entre otras.

Tal y como reconoce en su propia web, su tecnología no se basa en el reconocimiento de metadatos, marcas de agua o fragmentos de archivos, sino en las 'características perceptivas del audio'. Por cada archivo protegido por copyright, se genera una huella única que tiene en cuenta elementos como intensidad, tono, timbre, duración y que se incluye en una gran base de datos de huellas: secuencias de bits prohibidos.

De la misma forma, cada vez que alguien sube un nuevo archivo a una plataforma, también se calcula su huella, averiguando si está presente en la base de datos de material protegido. En caso de coincidencia, el archivo es censurado y no se publicará.

Estas tecnologías están desarrolladas con el objetivo de poder asegurar a sus clientes su máxima efectividad y garantizan su eficacia contra técnicas que podrían eludirlas: compresores, efectos de sonido, cambios de tono/velocidad y hasta ruidos de fondo.

Pero de este modo, por muy improbable que dos diferentes interpretaciones de una misma coral de Bach tengan exactamente el mismo espectro de frecuencias, las excepciones que la tecnología admite conllevan a que se pueda producir una coincidencia, generando así falsos positivos que convierten una obra de dominio público en una infracción de copyright.

Si en un vídeo de una protesta suena una música en segundo plano, esta música se convierte para los filtros en la protagonista del vídeo, y la protesta en 'ruido de fondo'.

La reforma de la ley de copyright en el Parlamento Europeo impone el uso de tecnologías muy imperfectas, que se basan en excepciones - sin las cuales estos productos no serían viables - y que las convierten en máquinas de censura. Ello nos condena a la desaparición de muchos derechos que deberían estar garantizados por encima de cualquier interés de sectores privados.